Este año, y siguiendo con la tradición anual reinstaurada recientemente y que tan buena respuesta está teniendo por parte de toda la familia, durante los días 12 y 13 de Octubre hemos celebrado la Jurschikada en Ribadavia. Vaya por delante nuestra más sincera y sentida felicitación a las organizadoras del evento, Merchy y sus hijas Sara y Ánxela, que tan bien lo han dispuesto todo para que gozáramos durante estos dos días de un excelente encuentro familiar rodeado de rincones y lugares maravillosos sazonados de experiencias culinarias, artísticas y turísticas cuidadosamente preparadas por ellas.
El desplazamiento y el hospedaje cada familia se lo organizó a su manera. Unos viajamos en coche durante los días 11 y 12 haciendo noche a mitad camino, otros en avión a Santiago alquilando un coche para desplazarse por Galicia. Maria Amparo vino en avión desde Suiza a La Coruña y la fue a buscar Maria Pilar que se desplazó con su familia en coche. Jaime en moto, uniéndose a nosotros en los hospedajes a mitad camino tanto a la ida como a la vuelta. La verdad es que este sistema funcionó perfectamente pues Ribadavia y sus alrededores tienen mucha y variada oferta de alojamientos turísticos que hizo que todos nos pudiéramos instalar con comodidad y proximidad.
La mayoría nos pudimos reunir a la media tarde del día 12 en la plaza Mayor de Ribadavia, desde donde, tras las efusivas salutaciones y bienvenidas entre todos, iniciamos un recorrido turístico por las recoletas calles y acogedores rincones de la población, haciendo un alto en el camino para visitar la casa que se han comprado Jesús y Nuria. La casa es muy bonita, con buenos sillares de piedra y bien situada. Jesús nos explicó, sobre el terreno, el proyecto de rehabilitación que acometerán tan pronto tengan toda la documentación y condiciones a punto. Realmente será una casa acogedora y cómoda.
Al declinar la tarde y ya con los faroles del pueblo encendidos, nos instalamos en unas mesas que nos habían preparado en medio de la plaza Mayor, donde, desde un restaurante de allí mismo, nos sirvieron una suculenta cena.
El día 13 amaneció lluvioso, pero no fue óbice para que nos reuniéramos todos, ahora sí, en la plaza, para desde allí desplazarnos al monasterio de Oseira. La visita guiada nos hizo disfrutar de la magnífica arquitectura de este edificio del siglo XII erigido por los monjes del Cister seguidores de San Bernardo, así como del arte y la historia por la que transcurrió este monasterio a través de los siglos.
De regreso a Ribadavia nos detuvimos en el cementerio, donde visitamos la tumba de Carlos. Fue un momento sobrecogedor y mágico, resaltado por la irrupción inesperada de un rayo de sol que hizo presencia, como un paréntesis, dentro del dia lluvioso que nos acompañó toda la mañana. Todos pensamos que fue un detalle de Carlos. La coral Jürschik que durante este año año ha estado ensayando telemáticamente, cantó "Signore delle Cime", canción que también le gustaba cantar a Carlos.
Camino del restaurante Pucheiro nos detuvimos donde está el letrero del pueblo para hacernos fotos de grupos. Y ya en el restaurante, disfrutamos de un típico y sabroso cocido gallego que ha quedado bien ilustrado en las fotos que se acompañan.
Después de comer cada cual se fue a su cau para descansar y como el dia seguia lluvioso y desapacible todo el mundo se hacía el ronso pero iban llegando noticias desde Papuxa, la bodega más típica y más antigua de toda la comarca, de que se estaba organizando una buena, y poco a poco fuimos acudiendo todos. Y se armó la marimorena a base de buenas tapas y cervezas y música, mucha música. Y este fin de fiesta sirvió también para dar paso al fin de la jurschikada de este año, marcada por una fuerte personalidad, una buena respuesta a la convocatoria y una excelente organización adobada con la generosidad, eficiencia y cariño de sus organizadoras. Entre abrazos y besos de despedida surge de manera espontánea la ubicación de la próxima jurschikada. Será ¡MADRID!


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