La marcha de Luz Mary durante este largo período de tiempo a su pais, nos ha obligado a buscar soluciones para que papá esté lo mejor atendido posible dentro de las posibilidades y las aportaciones de cada uno de nosotros. Hasta ahora, ha funcionado el equipo de Lleida y el de Suiza. El de Lleida (Maria Pilar y Román) en su casa y el de Suiza (Mari Amparo) en casa de papá. Desde estas páginas os invito a que expreseis y compartéis con todos, vuestras experiéncias y vivencias. Ahora le toca el turno al equipo de Barcelona, antes de que venga Carlos, del equipo de Galizia. Nos hemos organizado de manera que nos adaptemos a las necesidades y disponibilidad de cada uno de nosotros. Yo me quedo a dormir por las noches, cenamos juntos y voy a la hora de comer cada día. Mari Carmen va por las mañanas y lo despierta, le da el desayuno, le asiste en lo que papá necesite para su aseo personal, hace la comida y deja preparada la cena. También se ocupa de la compra. Las lavadoras, algunas las hace ella y otras yo, ella plancha. Por las tardes va Javier, le despierta de su siesta, le atiende en lo que necesite, le acompaña a alguna visita al médico, se van a dar el paseo diario, la dá la merienda, le hace compañía y la deja sentado en su sillón hasta que yo llego a última hora de la tarde después de trabajar. Hay algunos ratos en que papá se queda solo, pero son ratos en que se queda tranquilo en su sillón oyendo la radio o durmiendo. Estamos tranquilos porque son ratos relativamente cortos y además lleva el medallón conectado a la Cruz Roja por si pasara algo. Duerme mucho, a todas horas estaría así si solo dependiera de él. Dos días a la semana, hemos conseguido un servicio a través de servicios sociales del ayuntamiento, consistente en que viene una trabajadora social y le asiste en la higiene personal, lo levanta, le ducha, lo asea, le dá una crema para los picores, lo viste y lo deja limpito y aseado en su sillón. Increíble, en media hora y un poquito más, hace todo esto. De esta manera, nos aseguramos de una correcta y completa higiene asistida por una profesional que sabe lo que se hace. El primer día, ante la novedad y que esta señora de nombre Cindy tiene un aspecto bastante impresionable (al menos para papá, es grande y decidida), papá tuvo una especie de ataque de ansiedad, se le veía extremadamente nervioso, respiraba con dificultad, tenía los ojos muy abiertos, pero en unos momentos, no sé que hizo Cindy, le trató con cariño, la habló flojito, le fué tranquilizando mientras le daba unos pequeños masajes en la cabeza, consiguió tranquilizarlo y lo pudo duchar y lavar y vestir y dejarlo listo. Los días siguientes, los "¡buenos dias! " de papá a la llegada de Cindy, han sido hasta efusivos. Batalla ganada. En los ratos en que compartimos mesa, también compartimos silencios, noticias de radio nacional (si la encontramos y la sintonizamos) o si no "onda radio", "la ser", "la cope" (si es por la noche "la linterna", si es por la mañana "Jimenez Losantos" papá no quiere ni oirlo), o me explica sus batallitas y sus recuerdos. Sobre todo, aquel en que se encontró un día a Andrés Goerlich, tío de mamá, en el tren, estuvieron hablando mientras compartían viaje. Aquel día papá se enteró de que mamá había roto con el novio que tenía. Papá puso cara de poker, pero su corazón le dió un vuelco, ... y su vida también. Ya lo veis, la existencia de los Jürschik se forjó en un viaje de tren, en una conversación en principio intrascendente, en la que de pasada, como si fuera una chafardería, se dió una información que en ese momento fué vital para papá, .... y para todos nosotros en el mejor sentido de la palabra ( V I T A L ). Más o menos, todo lo que explica ya lo sabemos todos, pero de vez en cuando sorprende con una história o una anécdota nueva, al menos para mí. Os voy a explicar una: Durante los estudios del ICAI, hacían muchas prácticas de taller. Entre ellas, hacían prácticas en máquinas de vapor. Les enseñaron que a veces revienta un tubo de la máquina y sale mucho vapor, dejando todo como en el interior de una nube, la primera reacción sería espantarse y salir huyendo, les enseñaron a mantener la calma, que no pasaba nada, que se podían acercar a la máquina y desconectarla. Pues bien, se ve que un día, ya en Experiéncias Industriales en Aranjuez, pasó de verdad, todo el mundo en aquel taller salió corriendo, despavorido y papá, como ya lo había aprendido, mantuvo la calma. Un chófer de dirección confió en papá y se quedó con él, ("si él se queda, yo me quedo" debía pensar el valiente chófer), se acercaron a la màquina arrastrándose por el suelo para protegerse de los vapores, que van para arriba, llegaron a la máquina y la desconectaron. Según me explicó papá, casi salieron a hombros, vitoreados como unos héroes. Yo no conocía esta história. Le pregunté si la tenía en sus memórias y me dijo que no, que solo tenía sus memórias personales, infancia, noviazgo y familia hasta la llegada a Barcelona. ¡Vaya! Hasta que nací yo, osea que no salgo en sus memórias. Ayer por la noche, cuando ya estaba acostado, supongo que empezando a dormir, me llamó a su habitación y me dijo que se había abierto una rendija en el suelo y había visto luz en el piso de abajo, incluso había visto que pasaba una persona, le dije que debía ser un efecto óptico, una ilusión o un sueño que justo empezaba. "No, yo lo he visto, por eso te he llamado, pero ahora ya han apagado la luz, cuando vuelvan a encender la luz, te avisaré para que tú también lo veas". Le di un beso de buenas noches y me retiré a mi habitación. Entonces es cuando tengo un rato para mí, me paseo por mis recuerdos y mis pensamientos, hago mi duelo particular y me voy a dormir. Buenas noches a todos.
Jaume